La metamorfosis del pensamiento»

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Esta pintura es una acuarela, debo reconocer que me influenciaron varios pintores humildemente no le llego ni a los talones, pero no puedo desconocer el hecho de que me inspire directamente en el estilo del célebre pintor austríaco Gustav Klimt. Coloque elementos claves inspirados en él, la delicadez de las líneas de tinta y la melancolía de la mujer evocan los trabajos sobre papel de Egon Schiele y el simbolismo de Odilon Redon.
La postura de la mujer, con el rostro de perfil hacia la izquierda de la lámina, imita la atmósfera de ensueño y sensualidad de los retratos de Klimt
Su cuello estilizado y su rostro sereno, con los ojos cerrados, serena, y un matiz dorado en el párpado, transmiten paz. La mujer parece que emerge de un entorno flotante, rodeada de capullos de rosas y círculos suspendidos.
Su vestido se convierte en un lienzo lleno de ramificaciones doradas y motivos circulares en patrones geométricos y ramificados del vestido me evoca la famosa «Fase Dorada» del artista (Klimt). El ropaje de la mujer combina formas orgánicas, espirales trate de transmitir en esta pequeña obra la intimidad y una espiritualidad poética. Es una transición entre el mundo real y el espacio de los sueños.
Las texturas traten de generar un juego dinámico entre el fluido del fondo (típico de la acuarela) y la textura más densa y de los patrones del vestido. Puede que la ilustración tenga reminiscencias de Schiele precisamente en los siguientes detalles específicos:
En el trazo limpio y la línea de contorno: Egon Schiele destacaba por sus dibujos expresivos sobre papel. Señalo porqué las tintas que delimitan el perfil del rostro, el cuello estilizado y las pestañas imita esa maestría del dibujo lineal de Schiele. ÉL lograba capturar una fuerte carga emocional y psicológica en sus figuras. La pose ensimismada, los ojos cerrados y la vulnerabilidad silenciosa, en las formas orgánicas y los nudos textiles, los motivos botánicos sintetizaban sus bocetos

Medida: 14×21